Cinco décadas de hermoso desafío

Refine Your Wild. Empezamos con Severin Wunderman. Continuamos con su hijo Michael.

Una historia de amor con la relojería

«La pasión, se tiene o no se tiene». En unas imágenes excepcionales, Severin Wunderman habla de Aldo Gucci, el azar que forjó toda una amistad y del niño que comparte su obsesión: Michael Wunderman. Sus respectivas historias se complementan.

A principios de la década de 1970

EL ACTO FUNDACIONAL

Severin Wunderman: El hombre que no pidió permiso

Severin Wunderman se puso a fabricar relojes sin contar con capital, sin contactos y sin intención de ponerse a esperar a que surgieran. Trabajaba como vendedor cuando estableció, a su modo, un acuerdo de fabricación con Aldo Gucci. Su empleador le avisó de que se trataba de un reto demasiado grande para poder cumplirlo. Severin se puso a ello por su cuenta, con un anticipo de Aldo para financiar la producción y puso en marcha una empresa basada en un apretón de manos y una intuición que todo el sector de la relojería intentaría comprender durante las tres décadas siguientes.

Ese fue el acto fundacional. Todo lo que aconteció a continuación tuvo el mismo perfil: negarse a aceptar que le dijeran qué se podía y qué no se podía hacer, combinado con el gusto para hacerlo dando prioridad a la belleza. Iba a reformar todo el sector industrial.

Michael creció viviendo todo eso desde dentro.

1975

ORÍGENES DEL DISEÑO

Un punto de vista que se lleva en la muñeca

Mientras sacaba adelante Severin Montres, la empresa que fundó para fabricar los artículos de Gucci Timepieces, Severin encontró todavía tiempo para desarrollar una colección enteramente propia. Presentó una línea Art Déco en la Feria de Nueva York en 1975, el año en que nació Michael. Fue toda una declaración. Severin era un diseñador con su propia opinión, y sus relojes iban a demostrar que su convicción de que un reloj debe tener algo que decir definió todo lo que vendría después.

1980s

LA DÉCADA DEL DESPEGUE

Lo que el sector industrial aseguraba que iba a ser imposible.

Severin dominó la década de 1980. Los artículos de Gucci Timepieces, diseñados y fabricados íntegramente por Severin Montres, se convirtieron en la marca de relojes de moda más famosa del mundo. Cerca de un millón de unidades al año distribuidos en 6.000 puntos de venta. Grandes campañas en el catálogo de American Express. Un espacio global para anunciarse que dominó con su visión creativa exclusiva.

Y a continuación llegaría lo que todos iban a recordar.

Severin quería engastar diamantes en el acero inoxidable. Los maestros Suizos le avisaron que no podría conseguirlo. El metal era demasiado duro, las tolerancias iban a ser incorrectas y la tradición no lo toleraba. Severin acudió a los mejores talleres de Suiza y se reunió con ellos para buscar la manera de hacerlo hasta que lo consiguió. Había inventado toda una categoría de la noche a la mañana. Todos los principales fabricantes de relojes del mundo le iban a imitar siguiendo sus pasos.

1985–1987

ALCANCE GLOBAL

Había surgido una auténtica empresa relojera global en menos de una década.

Con Gucci Timepieces por los cielos con su poder comercial, Severin abrió una sede de distribución de gran tamaño en Irvine, California, y estableció sus operaciones de fabricación en Lengnau, Suiza, en el corazón del mundo de la relojería. Ahora ya controlaba directamente diseño, calidad y volumen de principio a fin.

Mientras tanto Michael iba creciendo en la oficina de Irvine a la que acudía después de clase, absorbiendo cada detalle.

Mediados de la década de 1990

UN MOMENTO DE CULTURA

El reloj Gucci G Watch s convierte en el icono de toda una generación.

El diseño más famoso de Severin para Gucci, un reloj de caja cuadrada con la icónica firma G de la marca, se convirtió en el reloj emblemático de mediados de los años 90. Lo lució Anna Kournikova en su muñeca en Wimbledon. Ocupó las mejores páginas de los periódicos londinenses. El precio medio de venta se cuadriplicó.

Michael, que para entonces era el Director de Marketing, dirigió la campaña que le daba a conocer en todo el mundo, fotografiando las ahora icónicas imágenes del producto en París con el fotógrafo Guido Mocafico. Padre e hijo a plena velocidad de creación.

1996

PRIMERA ACTUACIÓN EN SOLITARIO

Primer proyecto creativo y comercial en solitario de Michael: el acontecimiento de una edición limitada.

A los 20 años de edad, Michael dirigía la oficina de Gucci Timepieces en el Reino Unido y dirigía el auge imparable del reloj G Watch. Concibió el G300: una edición limitada de oro macizo, restringida a las 300 mejores boutiques del mundo, que el propio Michael entregó en persona en un viaje entre Tokio y Nueva York con la colección en su muñeca.

1996

SE CIERRA EL CÍRCULO

Severin cierra 25 años por sí solo.

Tras más de dos décadas de colaboración, Severin y Gucci separaron sus caminos. Se habían influido mutuamente de un modo que aún actualmente se percibe en el sector. Severin negoció una salida elegante, acorde con la magnitud de su legado: un acuerdo que honraba los 25 años de colaboración creativa y comercial, con un contrato que llegaba hasta finales de 1996 para cerrar este capítulo como correspondía. Un millón de relojes al año, una categoría inventada y una industria transformada para siempre. Severin ya pensaba en lo que vendría después.

2000

CORUM

Severin adquiere Corum y lanza el Bubble

Severin compró Corum, una fábrica suiza fundada en 1955 que contaba con una rica tradición en diseño vanguardista, y lanzó el Bubble: un reloj de 45 mm con un cristal abovedado de 8,8 mm de espesor, inspirado en un antiguo reloj de buceo que había descendido al fondo de la Fosa de las Marianas en 1960. El sector nunca había conocido nada igual. Audaz, escultural y totalmente original, el Corum Bubble anunció la tendencia de los relojes de gran tamaño una década antes de que llegaran a su apogeo demostrando que lo mejor de la creatividad de Severin todavía estaba por llegar. Michael se trasladó a Neuchâtel para ayudar a construir lo que estaba por llegar.

2000–2008

ARTESANÍA SALVAJE

Más de 80 ediciones limitadas del Corum Bubble, todas ellas convertidas en objeto de colección.

El Corum Bubble se convirtió en un lienzo sin precedentes en la relojería moderna. Durante ocho años, más de 80 ediciones limitadas: el Jolly Roger, el Lucifer, el Baron Samedi, el Casino, el Dive Bomber y docenas más. Cada modelo en un estuche exclusivo diseñado por Michael como una extensión del reloj: cajas con la calavera en relieve, forradas en rojo, estuches de aluminio de uso militar, accesorios de muñecas vudú y certificados sellados a mano y firmados por Severin. El reloj y el momento de abrir la caja constituían una experiencia exclusiva. Estas piezas aún se coleccionan y exhiben hoy en día.

2003–2007

EN ALTA MAR

El Corum en las aguas, desde la Admiral's Cup hasta la America's Cup

Corum resucitó la regata oceánica Admiral's Cup en 2003, el campeonato mundial no oficial de regatas oceánicas, que atrae a tripulaciones nacionales de todo el mundo. Entre otros, el rey de España compitió. Cuatro años más tarde, el Corum se convirtió en patrocinador de la America's Cup, asociándose con el equipo sueco Victory Challenge. La colección de relojes Admiral's Cup, presentada por primera vez por Corum en 1960, siempre ha llevado consigo el espíritu del mar.

En la actualidad

HOUSE OF WUNDER

Adelante con el nombre

House of Wunder es la propia iniciativa de Michael, que impulsa el apellido familiar bajo su dirección creativa. Es esa misma convicción con la que un reloj debe ganarse su lugar mediante su originalidad, artesanía e historia. Y la misma negativa a seguir caminos ya trazados.

Severin demostró que un reloj puede cambiar la cultura. Que se pueden engastar diamantes donde el sector industrial dice que no. Que se puede convertir una calavera en una caja y hacer que el mundo la desee.

House of Wunder existe para una nueva generación que entiende que la intensidad y la sofisticación siempre han sido una misma fuerza.